lunes, 18 de marzo de 2013

Reflexión de Mons. Aguer sobre la elección del papa Francisco.



El prelado platense también presidió en la catedral local, colmada de fieles, una misa por el Papa y en la que pidió “orar por Francisco, como él siempre nos pide, quien tendrá por delante una tarea nada fácil”.
      
En el programa Claves para un Mundo Mejor, emitido por América TV este último sábado, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, mantuvo un diálogo con el periodista Héctor Tito Garabal, conductor y director del programa, donde se refirió a la alegría y el compromiso que impone la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa de la Iglesia Católica. 
Recordó que conoció “al entonces Padre Bergoglio en 1978, en la diócesis de San Miguel y luego hemos sido obispos auxiliares de Buenos Aires juntos durante 6 años. De manera que nos conocemos muy bien”. Muy feliz, explicó que “siempre la espera de un nuevo Papa es emocionante pero en esta oportunidad ha sido mucho más. Ha sido una verdadera conmoción, sobre todo porque como uno lo ha conocido desde hace tantos años vemos esto como una cosa realmente maravillosa”. 
Durante el diálogo televisivo indicó que para nosotros además está este suplemento de que es un argentino. Acerca de este hecho, reflexionó: “Creo que lo debemos tomar con mucha prudencia”, aludiendo a esa costumbre muy argentina de considerarnos los mejores del mundo en el fútbol y también ahora le agreguemos esto. “No se trata de eso. El Papa es el Sumo Pontífice de la Iglesia Universal”, enfatizó. 
El prelado platense comentó que “a nosotros, desde niños, nos enseñaron a respetar, a obedecer y a amar mucho al Papa. Entonces la figura del Papa para los católicos, para la Iglesia, para los fieles, para los sacerdotes, y por supuesto para los obispos, es algo que tiene un peso fundamental en nuestra vida y en nuestra tarea pastoral”. 
“A mí me impresionó mucho -refirió monseñor Aguer- cuando Francisco salió a la logia central de la basílica de San Pedro y dio su primer mensaje que se refirió primeramente a los romanos y habló como Obispo de Roma. Esto tiene un peso teológico también, no es una cuestión circunstancial porque allí seguramente la mayoría eran romanos pero había muchísima gente llegada de todas partes. No es porque el Papa es el Sumo Pontífice porque es el Sucesor de Pedro que es el Obispo de Roma. Es porque Pedro llevó la sede apostólica a Roma. Y es en la sucesión de los Obispos de Roma donde está el carisma de pastorear a la Iglesia Universal”. 
Preguntado sobre qué gestos o palabras del nuevo Papa le habían impresionado tras la elección pontificia, monseñor Aguer afirmó: “Yo creo que es la persona de Jorge Bergoglio que ahora es Francisco. Es el hombre que fue puesto en el lugar de Pedro y eso es lo que verdaderamente impresiona. Él habló como Sucesor de Pedro, como Obispo de Roma y en cuanto tal el encargado de pastorear la Iglesia Universal”. Y citando implícitamente a San Ireneo dijo que “la Iglesia de Roma es la que preside en la caridad a todas las iglesias, por eso subrayo tanto lo de su carácter de Obispo de Roma porque es esa iglesia la que preside en la caridad a todas las demás iglesias o diócesis”. 
“A la Iglesia Católica -añadió- se la puede mirar desde dos focos: desde Roma, desde el Papa, o desde las iglesias particulares que son articuladas y mantenidas en la comunión de fe y caridad por el Sucesor de Pedro. Ahora, claro, a uno le impresiona gratamente que una persona conocida, cercana, un argentino, esté en esa posición en estos momentos”. 
Sobre cuál puede ser la impronta del pontificado del papa Francisco, el prelado platense expresó: “No lo puedo imaginar porque él tiene una personalidad muy rica y muy de sorprender, pero creo que será algo de lo que todos conocemos de él. Por otra parte, me parece fuera de lugar que nosotros le escribamos la agenda al Papa como han hecho algunos periodistas en estos días. Nosotros esperamos simplemente que sea el Papa que es aquel de quien viene la identidad en la trasmisión de la fe y de las verdades fundamentales de la fe y tendrá un acento particular que iremos descubriendo poco a poco porque en todos los pontificados se dan acentos que son propios de cada Pontífice. Por otro lado no tenemos que olvidar esto: por encima de todo está Jesucristo que es el que cobija invisiblemente a la Iglesia”. 
Teniendo en cuenta la comunión de trabajos que realizó durante más de 30 años junto a Jorge Mario Bergoglio, desde que ambos eran sólo sacerdotes, el arzobispo platense se refirió a la personalidad del nuevo Papa: “Es alguien que sigue con mucha y delicada atención lo que uno le dice, lo cual supone una gran capacidad de escucha y luego de reflexión. Me parece que eso es fundamental. Esto tiene que ver con los actos de gobierno porque gobernar no es simplemente mandar. Pienso que hay que escuchar, reflexionar y hacerlo con prudencia. San Gregorio Magno decía que el arte de las artes es la conducción de las almas. Y eso es un arte que se pondrá de manifiesto en las obras del pontificado y yo creo que Francisco marcará con su personalidad, con sus gestos probablemente lo que quiere de la Iglesia y seguramente él quiere que nosotros lo acompañemos y hagamos nuestra parte también”. 
“Ese hecho conocido del cardenal Bergoglio que pedía a todos que rezaran por él ahora tiene un significado particular: hay que rezar por el Papa porque el peso de su tarea en el pontificado es agobiante. Los argentinos tenemos la tendencia de mirar todo como si la Argentina fuera el ombligo del mundo, pero el mundo es muy vasto y la Iglesia está extendida por todo el mundo, hay fronteras enormes de la evangelización”. 
Sobre lo que representa para los argentinos y para la Iglesia en la Argentina la elección de un argentino como sucesor de Pedro, el prelado consideró que “debería ser un incentivo a ponernos cada vez más seriamente a trabajar en la tarea de la nueva evangelización, pero también hay que destacar que existe una continuidad en la vida de la Iglesia, donde no hay comienzos absolutos sino que hay renovadas cosas. Nosotros estamos en este camino que tiene que profundizarse. Debe ser un incentivo en lugar de orgullo. Yo diría compromiso en todo caso”. 
Este acontecimiento debe ser “un serio compromiso de llevar el Evangelio a todos porque esa idea de que la Argentina es católica es una idea un poco romántica que no tiene que ver demasiado con la realidad. Debemos trabajar seriamente en la evangelización, que la llamamos nueva, precisamente porque hay que ir siempre adaptando los modos de presencia a las distintas circunstancias en el lugar y el momento que estamos viviendo”. 
En el final del reportaje se le preguntó cómo imaginaba su primer encuentro con el nuevo Papa y qué le iba a decir. Monseñor Aguer sonriente dijo: “Le voy a preguntar si se puede abrazar al Papa” y consideró que “es importante que ajustemos la lente y pasado el entusiasmo, miremos a lo que hay por delante con el compromiso de rezar seriamente por todas las necesidades de la Iglesia y del mundo. En la conciencia del Papa tienen eco todas las dificultades y problemas de la Iglesia y del mundo y me parece que nosotros tenemos que compartir, de alguna manera, esa carga”. 
Masiva misa en la catedral por la elección del papa argentino 
Cerca de un millar de platenses participaron el domingo 17 de marzo, en el templo mayor de la ciudad de La Plata, una misa dominical con características especiales, por tratarse de la primera desde que Jorge Bergoglio fuera ungido como Papa. 
Con los bancos de todas las naves ocupados, y con muchos fieles de pie en los pasillos, los platenses siguieron atentamente la misa celebrada por monseñor Héctor Aguer, quien pidió a los asistentes “orar por Francisco, como él siempre nos pide, quien tendrá por delante una tarea nada fácil”. 
“La elección de un nuevo Papa es siempre motivo de profunda emoción y de gozo. Esta vez esos sentimientos se acrecientan, ya que el nuevo Pastor universal de la Iglesia ha salido de entre nosotros. Debemos dar gracias a Dios y rezar por el santo padre Francisco. 
El arzobispo platense agradeció la “presencia masiva” y se refirió al gozo “por ver ocupado el sillón de Pedro”, destacando que “para nosotros es una sensación aún más especial por tratarse de un Papa argentino, aunque lo más importante es la unión de los fieles, la procesión de la Fe”. 
“Muchas veces los argentinos -señaló monseñor Aguer- nos creemos los mejores del mundo. Tenemos a la reina Máxima, a los mejores futbolistas y ahora un Papa. Pero debemos entender que eso no es lo trascendente, y tomar esta designación de Francisco como una señal de que el Señor nos da para intentar ser mejores, y que esto debe estimularnos para crecer en el bien espiritual”. 
“En estos días -añadió- muchos han especulado con su agenda, con lo que representará para el país, pero pocos han reparado en lo más trascendente, lo esencial, que es la misión que tendrá por delante nuestro Papa, que será la de hacer presente a Jesucristo en el mundo”.+


La Plata (Buenos Aires) (AICA)

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