jueves, 10 de julio de 2014

Homilía en la Liturgia de Acción de Gracias - 9 de julio 2014 - Catedral Metropolitana de Santa Fe de la Vera Cruz.


Cngo. Fernando A. Heinzen
Hoy celebramos uno de los acontecimientos más importantes de nuestra patria, seguramente el más patriótico, la “Declaración de la Independencia Nacional”.
Este acontecimiento tiene una riqueza que desborda el ámbito de lo puramente patriótico. Porque celebrar la Fiesta Patria del 9 de Julio es un acto de identidad, en el que debemos recordar y afianzar aquellos valores y principios, aún vigentes, que nos dieron origen como Nación; y al mismo tiempo, examinar nuestro caminar a lo largo de la historia como ciudadanos responsables con un espíritu agradecido en el Señor de la Historia siempre Providente.
Pero… “¿Qué significa conmemorar este acontecimiento patrio?” Significa reconocer la vida de tantos hombres y mujeres entregada al servicio de los demás y del bien común, tantas ilusiones y sacrificios ofrecidos queriendo forjar una patria de hermanos, tantas palabras y silencios sembrados en una tierra rica, fértil y fecunda… aunque no menos deseosa de un verdadero proyecto de nación libre…
Significa… dar gracias a Dios Padre Creador y Providente, a Jesucristo Señor de la Historia y al Santo Espíritu que asiste e ilumina con el don de la Sabiduría.
Significa dar gracias a nuestro Dios “fuente de toda razón y justicia” que en la fe de tantos argentinos e inmigrantes, muchos de ellos congregados en la Iglesia Católica, asentaron las bases de una Nación libre y soberana. Porque la Iglesia no sólo ha mirado el nacimiento de la comunidad patria, sino que estaba en esa comunidad… la integraba… y vivió aquellos momentos. La Iglesia estuvo en la patria del 25 de Mayo de 1810 y en la del 9 de Julio de 1816; no es ajena a la historia de nuestro país... Desde entonces el espíritu de la patria no es humano a secas, sino que es espíritu argentino con raíces religiosas que fueron fraguando una forma nacional de pensar, de juzgar y de obrar.
No podemos negar que “El ideal de emancipación alimentado por nuestro pueblo tiene su base en el espíritu cristiano. […] Lo propuesto tiene su raíz en la filosofía escolástica, aunque luego se lo formulara con los conceptos de la modernidad. Este ideal de libertad estuvo siempre e indefectiblemente sostenido por la presencia de la Iglesia en la tarea de organizar la República desde sus fundamentos. La misma Iglesia alentó a sus hijos sacerdotes y laicos en la labor de organizar políticamente al país, y estuvo presente en el momento de proceder a la creación de las instituciones básicas de la nacionalidad. La Iglesia está unida a la Nación en un mismo ideal de libertad e independencia.” (Nº 24 Iglesia y Comunidad Nacional. C.E.A. 8-V-1981)
Por lo tanto, el presente nos interpela como ciudadanos en este momento actual que vivimos, ya sea como argentinos y como santafesinos… cada uno de acuerdo a su vocación o a su misión, de acuerdo al lugar que ocupa en la sociedad, en la Iglesia, en la política o en la institución de pertenencia… Tal vez como ayuda a esta exigencia creo conveniente recordar las palabras de nuestro Arzobispo con motivo de esta fecha, que surgen de la lectura del profeta Zacarías (Zac. 9, 9) que acabamos de escuchar: “…los términos de justo, humilde y paciente, nos sirven para definir los rasgos de un auténtico liderazgo.
Ellos nos hacen comprender que […] liderazgo y humildad, autoridad y servicio, como poder y austeridad, no se oponen, sino que juntos adquieren toda su grandeza; diría que son un camino de sabiduría y de madurez política. En la humildad el liderazgo se hace creíble, en el servicio la autoridad es valorada, y en la austeridad el poder se hace ejemplar. Todo dirigente al servicio de una comunidad, debería aprender que estas virtudes son las que le dan coherencia y ejemplaridad al ejercicio del poder.” (Desde el Evangelio 5-VII-2014)
En esta celebración de la Independencia, renovemos además del recuerdo de aquella gesta, la responsabilidad cristiana de construir el país en sus dimensiones de justicia social, soberanía política y grandeza espiritual. Amén.


Te Deum a cargo del Venerable Cabildo Metropolitano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario