Sufro depresión severa y el pasado 24 de marzo intenté suicidarme. Salir de esa crisis fue muy difícil, pero lo logré y quiero compartir mi experiencia contigo
A lo largo de muchas conversaciones con personas que también sufren depresión, así como yo, pensé oportuno compartir contigo, cómo estoy lidiando con la enfermedad. Como ya dije, sufro de depresión severa y el pasado 24 de marzo intenté suicidarme. Salir de esa crisis fue muy difícil, pues el intento de suicidio me causó aún más problemas, como la fobia social.
Pasé alrededor de cuatro meses completamente encerrada y aislada del mundo. No quería establecer contacto con nadie. Sólo iba al doctor si alguien me acompañaba. Al poco tiempo fui descubriendo métodos que me ayudaron a “desprenderme” de la crisis y hoy me siento mucho mejor y gracias a Dios logré salir de ella por completo (superé la crisis de depresión severa pero no encontré la cura para la enfermedad, porque no existe).
Primero, lidiar con pensamientos suicidas era muy complicado. Pasé semanas delante de la computadora jugando juegos que me distrajeran. Sólo esos meses logré olvidar mis miedos, mis sufrimientos, mis problemas y en consecuencia no pensaba en la muerte. El juego era una especie de fuga que me ayudó mucho. Y fue lo primero que hice para intentar salir de esa vida que se resumía en estar en la cama y dormir.
Después de eso, al poco tiempo intenté retomar mi vida normal. Volver a estudiar y trabajar. Volví a ver películas, series, etc. (algo que no hacía porque no lograba concentrarme en nada debido a los pensamientos negativos).
En fin, volví a hacer las cosas que dan más color a mi vida.
A continuación una lista de todo aquello que hago y que me ayuda a lidiar con la depresión y a identificar la llegada de una posible crisis:
Ejercicio físico: volví a correr, pues me hace mucho bien. La mayoría de los médicos subrayan la importancia de hacer ejercicio. Pero debes escoger algo que realmente te gusta y que hagas por placer, no por obligación. Nada que es obligación te ayuda en periodos de crisis.
Escribir: Amo escribir y eso me alivia cuando estoy muy triste, cansada, feliz, o cualquier cosa. Ayuda a vaciar el cuerpo que a veces está tan lleno que se desborda. Volví a publicar mis pensamientos en mi blog que se llama Confusión de Pensamientos.
Leer: Así como escribir, amo leer. Empecé a leer muchas cosas sobre depresión y similares. Leo todo lo que me puede ayudar a saber más. Leo libros, en fin, lo que se pueda leer, yo leo.
Youtube: Un cierto día intenté grabar un video a modo de desahogo, y fue muy difícil. Me dí cuenta que no lograba hablar del asunto ni conmigo misma. Y fue entonces que decidí romper esa barrera. Comencé a grabar videos sobre mi experiencia y a ponerlos en mi canal de Youtube. Eso me hizo mucho bien y me ayudó a encarar la depresión y a perder el miedo de hablar sobre el tema con la gente.
Estudiar: Volví a la Universidad, y a dedicarme al trabajo final del curso. Y empecé un curso de bombero civil, pues mi sueño es poder ayudar a las personas de todas las maneras. La responsabilidad me dio más autoconfianza y esperanza.
Trabajar: Volví a trabajar en casa por mientras, ya que estoy dedicándome exclusivamente a preparar el final de curso. Pero incluso así, me empecé a sentir más útil, y hoy en día me estoy postulando para varios trabajos.
Enfrentar miedos: Cuanto más miedo tengo de algo, más impulso le daré para derrotarlo. Mi fobia social me estaba impidiendo salir sola. No lo lograba de ninguna forma. Pero un buen día decidí romper ese miedo y salir de casa sola. Al inicio estaba muy tensa y con ganas de llorar, pero con el paso del tiempo entendí que mis miedos eran sólo imaginación mía. Hoy me siento más fuerte para enfrentar cualquier cosa. Y no hay miedo que me impida intentarlo.
Desahogo: Actualmente todos los que me rodean saben por lo que he pasado. No tengo vergüenza ni miedo de asumir mi enfermedad. Esa exposición me permitió conocer personas maravillosas que también han pasado por lo mismo. Por eso ahora ya no recuerdo qué se siente estar completamente solo. Compartir historias, experiencias, dar y recibir apoyo, es algo que ayuda mucho a mi bienestar.
Amor propio: Nunca tuve amor propio y siempre me subestimé. A partir del momento que decidí que nada ni nadie más pasaría por encima de mí, mi autoestima creció y hoy yo estoy en primer lugar en mi vida. No es egoísmo. Es que si no estamos bien, ¿cómo podemos ayudar a los que están a nuestro lado?
Terapia: La psicóloga abrió mi mente. Fue la primera persona con quien me desahogué y no me sentí juzgada. Tuve sólo cinco sesiones que me ayudaron mucho a mejorar. Y después comencé una terapia intensiva, que me ayudó muchísimo.
Medicamentos: Superar una crisis no es tan fácil, y sí, al inicio necesité medicamentos. Tomaba tres, dos me quitaban los pensamientos suicidas y el otro era una antidepresivo. Actualmente ya no me medico, sin embargo, no descarto la posibilidad de tener que volver a tomarlos.
Cambio de imagen: Este ítem tal vez sea tonto, pero fue algo que aumentó mucho mi autoestima y me ayudó a superar más la tricotilomanía. Yo me miraba en el espejo y sentía desprecio por lo que veía. No lograba ya reconocerme. Fue cuando realicé mi sueño de volverme pelirroja. Mis días se volvieron más coloridos después de eso.
En fin, esas fueron sólo algunas de las varias cosas que comencé a hacer para superar la depresión. Empecé a vivir mi presente, en vez de quedarme quieta en el pasado o preocuparme demasiado con mi futuro. Vive el ahora. Lo que pasó ya pasó y lo que está por venir, nadie lo sabe con certeza. Nada es inmutable. Sufrir anticipadamente es un veneno para el alma.
Y tú, ¿qué has hecho para sentirte mejor y salir de la depresión? Cuéntame tu historia en los comentarios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario