viernes, 27 de enero de 2017

La pregunta por el hombre.

Por María Teresa Rearte *
     “¿Quién soy yo, Dios mío?... ¿Cuál es mi naturaleza?”, decía San Agustín, cuya preocupación por el hombre es del más auténtico cuño antropológico.

        Cuántas veces nosotros hemos dejado deslizar esta misma pregunta, “qué es el hombre”, impregnada de diversos matices, enraizada en situaciones igualmente diversas, reflejando según los casos la particular idiosincrasia de cada uno. Pero en medio de esta variedad de condiciones que le dan origen, la pregunta por el hombre tiene una nota común. No se trata tanto de indagar sobre una cuestión abstracta, como de vislumbrar el sentido de situaciones concretas, existenciales, que comprometen la condición humana, desde las sencillas manifestaciones de la vida cotidiana hasta los complejos programas científicos, técnicos, económicos, políticos, etc.
          Ya lo dicen unos versos del poeta Pablo Neruda: “el hambre no era sólo hambre, sino la medida del hombre”. Y añade: “El frío, el viento, eran también medidas…”
          Para el mundo contemporáneo, la soledad, el desamparo, la injusticia, el hedonismo, la violencia, son otras tantas medidas de la condición humana, como lo son también la solidaridad, el amor, la lealtad, el respeto por la vida, y hasta una ración de comida o un techo bajo el cual guarecerse.
          En nuestras palabras como en nuestros actos no podemos alegar neutralidad. En todas nuestras decisiones subyace siempre una motivación que valoriza o desvaloriza al hombre, en la persona del prójimo o en nuestra propia persona. Es importante aprender a leer en los hechos de nuestra vida y de la historia la medida que mide o aquilata el valor del hombre. Sería trágico desentendernos de su lectura, resignarnos a ser objeto de manipulación no siempre perceptible; pero no por ello menos real ni menos grave.
          ¿Quién es el hombre para el hombre del siglo XXI? ¿Para los líderes de las naciones, para las grandes corrientes del pensamiento humano…? ¿Para la última canción de moda, o para el estreno cinematográfico que atrapa la atención de la ciudad…? Hombre, en definitiva, ¿quién eres tú?...¿Qué piensas de ti mismo?
           Desde el Evangelio, la figura paradigmática de Jesús de Nazaret, que enseñó y testimonió el amor por el hombre hasta el sacrificio de la propia vida, nos aporta singulares trazos para una antropología sorprendentemente sencilla, pero decididamente profunda, que rescata la condición personal del hombre y su señorío sobre las cosas. Pero que, igualmente, encumbra con especial predilección a la humanidad doliente y marginada, a los pequeños, los débiles, los humildes… Aquéllos que, tal vez a nuestro lado, hoy, en esta misma noche, no tienen pan, casa o trabajo. O necesitan amistad, alegría, esperanza, paz… Sería provechoso concedernos una pausa para confrontar con Él nuestros propios parámetros.



(*)  Esta reflexión integró el ciclo creado y conducido por la autora, por Radio Nacional Santa Fe, con el nombre de “Pensamientos hablados”, en horario nocturno, lo que explica la modalidad de la expresión. Más adelante, una selección de los mismos fue publicada en un libro titulado “Recogimiento y quietud.” Edición de la autora. Santa Fe, septiembre de 2001.


1 comentario:

  1. ¿ quien soy yo para describir un comentario?, Dios Mio !!!!
    agradezco a la autora la reflexión !

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