
Por el Pbro Llucia Pou Sabaté
La persona es quien “se posee a sí misma” –es “uno mismo”, puede “disponer de sí”-; tiene la libertad de ser dueña de la propia intimidad, que damos a quien queremos.
"Se debería también empezar a formar católicos conscientes que entiendan que existe una idolatría que odia su fe, en lugar de formar católicos zombis que, o bien se resignan al desistimiento, o bien invocan bobaliconamente la libertad religiosa, que es como invocar la soga en casa del ahorcado". Juan M. de Prada.
