por Alfonso Aguiló
No se debe eludir ni tergiversar la realidad. Por más que se intente disfrazar, el adulterio es pecado.
"Se debería también empezar a formar católicos conscientes que entiendan que existe una idolatría que odia su fe, en lugar de formar católicos zombis que, o bien se resignan al desistimiento, o bien invocan bobaliconamente la libertad religiosa, que es como invocar la soga en casa del ahorcado". Juan M. de Prada.