por Eulogio López
La lógica del Maligno impone la blasfemia contra el Espíritu Santo: lo bueno pasa a ser malo y lo malo se convierte en lo bueno.
"Se debería también empezar a formar católicos conscientes que entiendan que existe una idolatría que odia su fe, en lugar de formar católicos zombis que, o bien se resignan al desistimiento, o bien invocan bobaliconamente la libertad religiosa, que es como invocar la soga en casa del ahorcado". Juan M. de Prada.