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—La doctrina católica sobre la sexualidad sigue pareciendo a muchos muy difícil de seguir. Si fuera menos exigente, quizá abandonaría menos gente la Iglesia.
"Se debería también empezar a formar católicos conscientes que entiendan que existe una idolatría que odia su fe, en lugar de formar católicos zombis que, o bien se resignan al desistimiento, o bien invocan bobaliconamente la libertad religiosa, que es como invocar la soga en casa del ahorcado". Juan M. de Prada.